sábado, 25 de enero de 2014

Fase lunar

Era ese momento en que nada tenía solución, ni siquiera alterar el curso de las mareas de forma estrepitosa iba a calmar su estado. Sabía que solo podía sentir y esperar... y por seguir disfrutando de condiciones humanas, visualizar sus deseos para que se hiciesen realidad, había ecos que le recordaban lo mal que estaba sentir eso, pero por ahora eso era lo que había y latir al compás del odio era una fase nueva que a nuestra luna le daba un aspecto distinto y digno de observación.

viernes, 17 de enero de 2014

Encuentro inesperado

Nunca había visto una expresión más triste, la de aquella cara era una tristeza que en ese momento, más bien instante, se quedó grabada en su memoria y eclipsó el día apacible y casi alegre que llevaba. La mueca lastraba además una angustia que alcanzaba sus hombros contagiados y decaídos. Ni por asomo imaginó que ese día precisamente, se encontraría aquella mirada tan distinta y penosa que le inspiró sólo misericordia. Para colmo, hasta era de día y ni siquiera podía tener como consuelo la contemplación de la bella y hechizante luna de enero que pudiera por un segundo calmar su aflicción.

miércoles, 15 de enero de 2014

Pálida indignación

Solo era una niña. Una niña solo, asustada, malherida y hambrienta. Con ese hambre que ni el más selecto manjar podía calmar. Su hambre no entendía de dobles juegos ni de disfraces, ni de hipocresías inventadas por adultos con niños muertos en su interior.. Nuestra niña sabía que su camino era largo, arduo y solitario. Hasta encontrar la fuente donde poder saciar su necesidad. Quizá la encontrase en una sonrisa limpia, o en unas manos fuertes o en una mirada directa y sincera o... en nadie y tendría que seguir sola,continuaría con ella misma como sombra y con su hambre como razón vital. O no tan sola, nuestra niña no sabía que en las noches la luna la seguía a veces susurrando y otras gritando "no estás sola, yo camino y busco contigo y siento pena porque mi palidez no pueda mostrar mi indignación al sentir tu hambre que ya también es la mía".

sábado, 11 de enero de 2014

Luna fiel

En aquel lugar, de pronto, todo era una confabulación contra los lobos. Aquellos lobos que antaño habían sido maestros vitales enseñando su fidelidad entre ellos, su sentido de manada, su espíritu superviviente y noble, ahora se les antojaban a la gente molestos, ruidosos y rivales. Pero había un lobo en la manada diferente y específico para la luna que alumbraba las noches del lugar. Ese lobo que la miraba cada noche de forma distinta, que alzaba el cuello erizando su pelaje con el vano intento de rozarla alguna vez. Ese lobo que no aullaba, "cantaba" a su luna con tono grave y entregado. El satélite que hasta conocer al lobo vivía acompañado de frío, no iba a consentir que nadie le quitara el envoltorio cálido que él enviaba. Decidió que si los lobos eran expulsados,ella desaparecería de la noche y su razón únicamente sería la de ser sombra blanca y candente de aquel animal.

viernes, 10 de enero de 2014

Desolación

La luna coqueta buscaba un peine para poder desenredar sus cabellos. Estaban tan enmarañados que habían conseguido contagiar el desastre a sus ideas que también aparecían desparramadas, desordenadas y sin sentido. Ningún peine conseguía poner sus cabellos como ella deseaba y a medida que su pelo se trastornaba,sus ideas, al compás, eran un puzzle imposible por la falta de piezas...el tiempo jugaba en su contra, porque el sol estaba a punto de aparecer, la encontraría despeinada, perdida... el sol se desolaría y todo sería tan caótico como aquellos cabellos imposibles de ordenar.

Luna sin cuartos

Hubo una vez una luna incapaz de aparecer en el cielo porque la habían despojado de cuartos. Ni siquiera podía mirarse en espejos de aguas porque su imagen aparecía no formada, borrosa y difuminada. Se sentía desorbitada, desfasada. En todo el universo no se hallaba solución, así que, mientras observaba inquieta y paradójicamente inmóvil su proceso desintegrador, acudíó en busca de la sabiduría para preguntar el secreto de la hibernación, hasta que algo o alguien inventara un remedio que pudiera devolverle sus cuartos...aquellos cuartos que encerraban su razón de ser y le devolvían identidad. Dormir, era lo único que podía hacer, dormir para que la espera por volver a ser luna con sentido y consentida, no fuera desesperante.