Entre todo, lo que peor iba era todo. Sin saber por donde empezar, deseó terminar. Entonces oyó que cabía la posibilidad de encontrar otros planetas donde la presencia de agua en sus tres estados hacían posible y cierta la vida en ellos... Ser luna de otro planeta le atraía tanto como el abandonar ,éste: un hervidero maloliente y virtualmente desvirtuado. Sólo pensar que dejaría atrás tanto llanto compensó su cuarto menguado y con síntomas de raquitismo.
Si en tratados eruditos sobre economía aseveran que este planeta posee lo necesario para abastecer a cada uno de sus habitantes, hay lagunas que la luna no consigue rellenar.