sábado, 11 de enero de 2014

Luna fiel

En aquel lugar, de pronto, todo era una confabulación contra los lobos. Aquellos lobos que antaño habían sido maestros vitales enseñando su fidelidad entre ellos, su sentido de manada, su espíritu superviviente y noble, ahora se les antojaban a la gente molestos, ruidosos y rivales. Pero había un lobo en la manada diferente y específico para la luna que alumbraba las noches del lugar. Ese lobo que la miraba cada noche de forma distinta, que alzaba el cuello erizando su pelaje con el vano intento de rozarla alguna vez. Ese lobo que no aullaba, "cantaba" a su luna con tono grave y entregado. El satélite que hasta conocer al lobo vivía acompañado de frío, no iba a consentir que nadie le quitara el envoltorio cálido que él enviaba. Decidió que si los lobos eran expulsados,ella desaparecería de la noche y su razón únicamente sería la de ser sombra blanca y candente de aquel animal.

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