viernes, 17 de enero de 2014
Encuentro inesperado
Nunca había visto una expresión más triste, la de aquella cara era una tristeza que en ese momento, más bien instante, se quedó grabada en su memoria y eclipsó el día apacible y casi alegre que llevaba. La mueca lastraba además una angustia que alcanzaba sus hombros contagiados y decaídos. Ni por asomo imaginó que ese día precisamente, se encontraría aquella mirada tan distinta y penosa que le inspiró sólo misericordia. Para colmo, hasta era de día y ni siquiera podía tener como consuelo la contemplación de la bella y hechizante luna de enero que pudiera por un segundo calmar su aflicción.
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