martes, 25 de febrero de 2014

Influjo maternolunar

El amor, motor genérico y cósmico movió de nuevo sus resortes nunca en descanso, y consiguió sus casi siempre proyectados sueños.
Se centró y concentró específicamente en ella, como en cualquier otro ser cuando se trata de hacer de las suyas, y esta vez las suyas eran muy suyas... y muy de nadie, asuntos del corazón y las entrañas que no se pueden atar para no romper el vínculo, vínculos invisibles/visibles, tocables/intocables/, certeros/antagónicos, pero no eternos/efímeros.
El impulsor universal le susurró al oído "hoy me estoy empeñando contigo, ahí la llevas", y un fruto de sus entrañas subió al proscenio a enfrentar el león del miedo, y el león pasó de ser enemigo feroz y hambriento a enemigo feroz con el hambre colmada de la esencia de su garganta y de su vencido miedo, que en ese momento necesitó dormir...entonces, llegó ella, "aún hay más" el susurro continuó. Alguien, que en su momento también compartió entrañas con ella apareció en el mismo escenario donde el miedo dormía y la música ocupaba. Y se abrazaron y besaron con la gana que solo el amor te da y bajaron a un patio de butacas a entrelazar sus manos para escuchar de nuevo como la garganta, ya menos temerosa, volvía a lanzar lo que su cuerpo necesitaba. El influjo de la luna no era ajeno a todo esto. Ni a nada.

domingo, 16 de febrero de 2014

Clueless moon

Powerful people announced that all socioeconomical problems would finished in a short time. But in the other side of opportunities, they still have to get up everyday and go to the rabbish dump, in order to find something they could sell and get some money to survive. They know that situation could improve for the rest of people, but they also know that the only improvement for them would be that they would collect a more luxurious junk. That's all. Luckily the moon appears every night. For them also.

sábado, 8 de febrero de 2014

Conjunción anímica

Esa tarde habían quedado; recelos y nervios de ella, impaciencia de él, hablando de todo menos de lo que el aire entre ellos susurraba, se sentaron en un pub, al perfil de la chimenea, poniendo ella un cojín en medio como parapeto entre su historia de mutuo acuerdo cercenada. Ella controló hasta lo insoportable aquella situación, sabía que no podía hacer aquello de morderse el labio, gesto tan suyo y natural , pero que prendía el deseo de él. También controló miradas, escudándose al abrigo de observar el fuego. Después de dos horas y pico (instantes) de evitar el tema que ambos respiraban, ella se tuvo que marchar y él, como de costumbre, la acompañó al coche. Dos besos,uno por mejilla y abrazo fugaz, también controlado por parte de ella, hasta que por fin se metió en el coche sin hacer algo que también en otro tiempo acostumbraba. Ya no tuvo que dominarse más,solo dejarse llevar y relajar. Un descanso y entonces con las sienes lo llamó tan intensamente, que ella sabía que él haría lo posible por perseguirla con el coche para poder alcanzarla, al menos para poder saludarse un segundo, un breve gesto con la mano que disfrazaría de nuevo el resto, pero por más que lo intentó adelantándose entre los coches,no lo consiguió y ella hasta llegar a su destino miró tantas veces el retrovisor al tiempo que lo llamaba... pero las imágenes del espejo no le trajeron la suya. La luna, a punto de aparecer,sonreía al observar aquella conjunción de almas.

Capricho de dioses y satélites

Y de nuevo estaba allí, él,como cada día, pero aquél era distinto, porque él se mostraba especialmente juguetón. Empezó desde por la mañana en clase donde él, poniéndole "caritas", reclamaba sus caricias y ella más tarde se las concedió, cogiendo su cara entre las manos y consiguiendo que al compás de su roce él se durmiera, al poco ella también dormía a su lado,con una sensación de "que no acabe nunca". Escuchaba su respirar, la de él, a pesar de estar dormida, esa respiración que cada vez se fue haciendo más profunda hasta convertirse en una oleada de gemidos que el balanceo de su cuerpo, el de él, hacía una combinación gráfica y evidente."Sabes lo que te está haciendo ¿verdad?, te hace el amor", dijo una voz en su mente y ella, solo pendiente de aquella danza que seguía los ritmos de su alma, no se atrevía a moverse para no disipar el momento, permanecía acurrucada en aquél bienestar con la inútil intención de eternizarlo. Pero Morfeo, juguetón y caprichoso como él, emprendió la huída llevándose la alucinación onírica a otros lares, quizá hacia la luna, también veleidosa, que en ese momento quiso jugar al escondite.

martes, 4 de febrero de 2014

Calma

No sabía muy bien por qué,ni importa, había dejado de sentir odio,ya era otro sentir el que ocupaba ese hueco, aunque no sabía que era peor,sentía que estaba empezando a dejar de sentir,latidos ralentizados le avisaban,imágenes a cámara lenta que no impulsaban,sonrisa perezosa y pensamientos etéreos que no concluían nada.Quizá tuviera que soltar aquella piel como una serpiente cuando cambia. Acercarse a otra piel para adoptar postura camaleónica o ejercer algo que antaño le funcionaba, la succión de algún pobre alma que se dejara hacer... La luna, a lo lejos,observaba.