sábado, 1 de marzo de 2014

Petición

Sabe que aún es pronto. Al menos para ella. Y para él también, aunque ochenta y cuatro veces seguidas haya pasado la primavera por su puerta. Por eso, cuando le dijo entre la vigilia y el sueño (ella intentó descubrir el momento en el que él se encontraba y no lo consiguió) unas palabras que le recordaban otros labios de donde habían salido poco tiempo antes de marcharse a ese lugar que los vivos desconocemos, se encomendó a una Virgen que los labios ya dormidos pronunciaban a diario, lo hizo en nombre de esos labios yertos, visto desde el punto de lo meramente físico, porque desde el otro, desde el que perdura, esos labios siguen para ella y para él cálidos y útiles. "No se puede marchar aún", pensó, "se parece tanto a mi hijo, que si antes me unía el vínculo paterno filial, ahora me une el paterno filial materno filial que, como mínimo, suena más rimbombante". La imagen actual de su hijo se mezcló con la de su padre joven como tantas otras veces y siguió pidiendo . Pero no contenta y aunque era de mañana y la luna no era visible, también se encomendó al astro que en ese momento le hizo sentir puntualmente pequeñita.