Hay tantas puertas hacia la salvación que la luna a veces duda sobre cual abrir. Es una luna poliédrica con ninguna fase fingida y esto a veces aumenta su tiempo de reflexión.
Ahora de nuevo Primavera ha sido más rauda y le ha traído como ofrenda a alguien de hace años luz que la luna había perdido de su órbita. Primavera, con su arrollador carácter no pensó un momento el efecto que causaría su regalo al satélite, solo despertó, cubrió el mundo de color, aromas y vida y luego sin más le llevó lo que consideró más idóneo para ella.
Primavera es consciente de su propia locura y presume de ella. Tampoco cree en las casualidades, cuando regala solo se centra en generar energía para que el milagro continúe.
La luna sin cuartos acepta, no sin preguntar el motivo de ese regalo; pregunta sin respuesta porque la estación de las flores no considera que tenga que dar explicación alguna.
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