No sabiendo las reglas comenzó la partida. Aprender y seguir cuando su turno llegara. Mirar y copiar las estrategias convenientes. Difícil por momentos y llevadera en algún instante de debilidad del oponente. ¿Divertido? A ratos. ¿Interesante? No sabria hasta qué punto. Las condiciones no pactadas eran no parar. Se rebeló. Paró. Y a los latidos ni caso.

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